El eclipse de 2026: diez cosas que no esperabas
10 curiosidades que debes conocer para disfrutar del eclipse del 12 de agosto de 2026
Mucho antes del máximo, busca la sombra de un árbol. Los pequeños huecos entre sus hojas funcionan como cámaras estenopeicas y proyectan en el suelo decenas de imágenes del Sol eclipsado. En lugar de los habituales círculos de luz aparecerán medias lunas que se mueven con las ramas.
El 12 de agosto estaremos en pleno verano mediterráneo, pero durante el eclipse puede notarse un descenso de temperatura. No será igual en todos los lugares: dependerá del viento, la humedad y las condiciones de ese día. Aun así, la sensación resulta inconfundible porque llega cuando el cuerpo espera todavía el calor acumulado de la tarde.
Ese cambio, unido a la luz cada vez más tenue y al silencio momentáneo del entorno, explica por qué un eclipse total emociona incluso a quien pensaba que venía únicamente a hacer una foto.
El eclipse coincide con la Luna nueva y con las noches de las Perseidas. Si el cielo está despejado, el plan puede continuar después de cenar: primero, la Luna ocultando el Sol; más tarde, una noche atravesada por estrellas fugaces.
Los eclipses llenarán las redes de imágenes tomadas con grandes objetivos y filtros especializados. Intentar repetirlas con el móvil puede hacer que te pierdas lo más interesante. Además, apuntar una cámara directamente al Sol sin el filtro adecuado puede dañar tanto el dispositivo como la vista de quien encuadra.
Prueba otra cosa: fotografía las sombras en forma de media luna, la luz sobre las fachadas, el paisaje unos minutos antes o las caras de quienes te acompañan. La imagen que mejor cuente tu eclipse quizá no tenga el Sol en el centro.
El eclipse será el mismo, pero no se vivirá igual frente al castillo de Peñíscola que junto al mar en Vinaròs, Castellón, València, Gandía, Calpe o Benidorm.
Alojarte en RH Hoteles te permitirá convertir este fenómeno en una escapada mediterránea: llegar con tiempo, descubrir el mejor lugar para observarlo y disfrutar sin prisas de una tarde que tardará muchos años en repetirse.